¿QUÉ ES AFLEX?
La sigla AFLEX significa Asociación de Funcionarios Locales en el EXterior. Es la primera asociación internacional creada para representar a los empleados Contratados Locales del Gobierno de Brasil (conocidos en portugués como Contratados Locais – CLs). Estos profesionales son contratados por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) para trabajar en embajadas, consulados y misiones diplomáticas de Brasil en todo el mundo.
Nuestro objetivo es promover condiciones de trabajo justas, consistentes y respetuosas para todos los Contratados Locales – CLs, reconociendo las contribuciones esenciales que ofrecemos a la presencia internacional de Brasil. Creemos que la dignidad, la seguridad jurídica y el reconocimiento profesional no son privilegios, sino derechos fundamentales.
Con el fin de promover el diálogo y defender cambios constructivos, AFLEX busca fortalecer la integridad institucional del Ministerio y garantizar que los valores que Brasil defiende en el escenario global se reflejen en la forma en que trata a sus propios profesionales en el exterior.
Origen y Relevancia
Creada por funcionarios en 2011, AFLEX surgió como una respuesta directa a décadas de negligencia
Leer más¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo?
Creemos en lo que es justo y correcto: dignidad, respeto y reconocimiento adecuado
Leer másLos Desafíos que Enfrentamos
Los Funcionarios Contratados Locales (CLs) que trabajan en las misiones diplomáticas
Leer másUnidos por el Cambio
Creemos que Brasil debe honrar su propia Constitución y tratar a sus propios funcionarios en el exterior con el mismo respeto
Leer másOrigen y Relevancia
Creada por funcionarios en 2011, AFLEX surgió como una respuesta directa a décadas de negligencia sistémica e injusticia. Durante mucho tiempo, los empleados CLs de Brasil, los profesionales cualificados que sostienen la presencia diplomática del país en todo el mundo, han sido marginados. A pesar de desempeñar un papel vital en el avance de la misión diplomática internacional de Brasil, seguimos convenientemente atrapados en un limbo jurídico que nos niega una remuneración justa, estabilidad laboral, desarrollo profesional y los derechos fundamentales garantizados a los servidores públicos.
Esa marginación no es fruto del descuido. Es el resultado de un silencio calculado que oprime a una fuerza laboral leal y esencial, al mismo tiempo que absuelve al Gobierno de sus responsabilidades. AFLEX fue creada para romper ese silencio, defender nuestra dignidad y recordar a quienes detentan el poder que la justicia retrasada es justicia denegada.
Hoy, AFLEX representa el reconocimiento formal de un compromiso colectivo que busca garantizar un trato justo, transparencia y equidad institucional. Existe para asegurar que los empleados CLs, los profesionales que prestan apoyo directo a las operaciones diplomáticas de Brasil en el exterior, no sigan siendo invisibilizados en el discurso público ni en las políticas de Estado.
Como servidores públicos encargados de responsabilidades en nombre del Estado brasileño, nuestro estatus profesional debe ser reconocido de manera que respete los principios consagrados en la Constitución Federal, se alinee con las normas internacionales del trabajo establecidas y promovidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y refleje los propios valores de equidad, dignidad y derechos humanos que Brasil defiende públicamente en su política exterior y en sus compromisos multilaterales.
Sin embargo, la invisibilidad y la falta de valorización siguen siendo condiciones impuestas a nosotros. Ejercemos funciones públicas esenciales que garantizan el funcionamiento diario de las misiones diplomáticas brasileñas en el exterior, pero, a pesar de nuestro papel estratégico, gobiernos sucesivos han optado deliberadamente por excluirnos de los derechos laborales fundamentales, de las oportunidades de progreso profesional y de las protecciones garantizadas a los funcionarios públicos.
Esta contradicción no puede seguir siendo ignorada. Somos remunerados con recursos públicos para representar a Brasil. Sostenemos sus valores, protegemos sus intereses y fortalecemos su presencia internacional. AFLEX existe para exigir responsabilidades a todos los involucrados, especialmente a quienes detentan autoridad y poder de decisión, partiendo del principio de que el servicio público debe ir acompañado de derechos, respeto y visibilidad. No de silencio. No de malos tratos. No de invisibilidad y explotación, como ha sido nuestra realidad durante demasiado tiempo.
La misión de AFLEX es cambiar esta realidad. Dar voz a quienes nunca la tuvieron. Unificar a los funcionarios CLs de Brasil bajo un propósito común y urgente: justicia, reconocimiento e igualdad.
Al hacerlo, AFLEX no solo está reivindicando un trato justo. Al exigir respeto y visibilidad, está sentando un precedente. Está demostrando lo que se vuelve posible cuando los trabajadores se organizan, se expresan y permanecen unidos. Nuestro movimiento ya ha inspirado la creación de asociaciones similares en diversas misiones diplomáticas en todo el mundo. El mensaje es claro y firme: la injusticia en cualquier lugar debe enfrentarse con solidaridad en todas partes.
Más que una asociación, AFLEX es un llamado necesario y urgente a la acción. Un recordatorio vivo, legal y moral de que ninguna política exterior ni estrategia diplomática puede ejecutarse de manera sostenible mientras se ignore o se desvalorice sistemáticamente a los profesionales que la hacen posible en la práctica.
No se trata de una solicitud de trato especial, sino de la afirmación legítima y tardía de los derechos laborales fundamentales y de los derechos humanos básicos que deberían haber sido respetados desde el principio, conforme a los principios constitucionales brasileños de igualdad, justicia e integridad institucional.
Y con AFLEX, ya no somos invisibles.
¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo?
Creemos en lo que es justo y correcto: dignidad, respeto y reconocimiento adecuado para todos los funcionarios CLs, donde quiera que estemos sirviendo. Nuestro trabajo no es secundario, él es fundamental para el funcionamiento diario, la continuidad y la credibilidad de la presencia diplomática de Brasil. No obstante, a pesar de nuestro papel esencial, continuamos enfrentando desigualdades sistémicas y seguimos sin las protecciones rutinariamente garantizadas a otros servidores públicos.
En el corazón de nuestra misión reside una convicción simple: ningún ciudadano brasileño, ni ningún profesional que sirva al Gobierno Brasileño en el exterior, debe ser tratado como un trabajador de segunda clase. Todos los que representan a Brasil merecen condiciones de trabajo que reflejen el valor de su servicio y respeten los principios de equidad y dignidad humana.
La actual Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 32/2020 representa una oportunidad rara y urgente para enfrentar esas injusticias históricas. Pero el reconocimiento significativo necesita ir más allá del simbolismo.
Los principios que defendemos no son ideales abstractos, están enraizados en las realidades cotidianas y en los desafíos sistémicos que enfrentamos hace décadas. Sea por medio de la PEC 32 o de cualquier otra medida definitiva y legal, la inclusión de los funcionarios CLs en un marco jurídico justo y moderno será un paso decisivo en la evolución democrática y diplomática de Brasil, un paso que reafirma el compromiso de la nación con la dignidad, la justicia y el respeto igualitario por todos que sirven en su nombre, dentro y fuera del país.
Trabajamos Juntos Para:
1) Garantizar un Ambiente de Trabajo Justo y Seguro
Asegurar a todos los funcionarios CLs un ambiente de trabajo basado en el respeto y en la dignidad, libre de acoso, intimidación o abuso de poder.
2) Definir Derechos Laborales Claros y Transparentes
Es esencial poner fin al abordaje “a la carta” adoptado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, que aplica selectivamente las legislaciones laborales locales de cada país y/o circunstancia de manera que mejor le conviene, y muchas veces con el objetivo de minimizar sus responsabilidades y ofrecer apenas el mínimo necesario a sus propios funcionarios CLs.
Esta práctica resulta en protecciones inconsistentes y debilita la dignidad de los que sirven a Brasil en el exterior. Los CLs deben tener la opción de ser incluidos bajo la protección de la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), garantizándoles todos los derechos constitucionales, seguridad jurídica y tratamiento igualitario, en conformidad con los estándares asegurados a cualquier trabajador brasileño, independientemente del local donde estén ubicados.
3) Implementar un Decreto Presidencial Autónomo para Resolver el Limbo Legal
Enfrentar la inseguridad jurídica que afecta a los funcionarios CLs es esencial para reforzar el compromiso de Brasil con la justicia y la coherencia institucional.
Actualmente, permanecemos en un estado de limbo jurídico, un período prolongado en que nuestros derechos laborales carecen de claridad y aplicación consistente. Eso ocurre, muchas veces, debido al uso selectivo de las leyes laborales locales en los países anfitriones, práctica que limita protecciones y crea tratamientos desiguales entre profesionales que sirven a la misma misión nacional.
Establecer un marco jurídico claro y unificado no apenas traería más seguridad jurídica para nosotros, sino que también reforzaría los valores de transparencia, dignidad y justicia que Brasil afirma defender en sus relaciones internacionales.
Un decreto presidencial construido en diálogo directo con representantes de los CLs, el Gabinete de Asuntos Internacionales de la Presidencia de la República y los Senadores que inicialmente reconocieron las injusticias estructurales del sistema actual, proporcionaría una respuesta constitucionalmente sólida y administrativamente viable.
Si fundamentado en los principios ya delineados en propuestas legislativas específicas (como los Proyectos de Ley del Senado 143/2013, 246/2013 y 117/2020), un Decreto Presidencial reafirmaría el compromiso de Brasil con la coherencia legal y la justicia social. Restituiría a los funcionarios CLs el derecho fundamental de optar por las protecciones de la legislación laboral brasileña, asegurando un tratamiento más justo y uniforme en toda la red diplomática del país.
Ese alineamiento legislativo no apenas corregiría la ambigüedad jurídica histórica, como también representaría un avance progresivo rumbo a la equidad, encerrando décadas de disparidades sistémicas y armonizando las prácticas de empleo del servicio diplomático con los mandamientos constitucionales brasileños y los estándares internacionales de trabajo.
4) Establecer un Sistema de Carrera Justo y Estructurado
Es crucial institucionalizar un sistema formal y transparente que regule la remuneración y el desarrollo profesional de los funcionarios Contratados Locales (CLs). Ese sistema debe incluir revisiones salariales obligatorias anuales, con reajustes basados en la inflación y en el costo de vida local en cada puesto diplomático, garantizando prácticas de compensación justas y consistentes en toda la red de misiones de Brasil.
Igualmente vital es la integración de un recorrido claro y accesible para el crecimiento profesional, especialmente para los funcionarios CLs, donde estructuras formales de progresión en la carrera están completamente ausentes.
En esos contextos negligenciados, hasta mismo incentivos modestos, como atribuciones ampliadas, reconocimiento simbólico u oportunidades de desarrollo específico asociado al cargo ocupado, pueden tener un impacto profundo. Tales iniciativas no apenas honrarían años de servicio dedicado, como también promoverían motivación, retención y un sentido más profundo de propósito dentro de la fuerza de trabajo.
Inclusión institucional, en ese contexto, exige que el Itamaraty reconozca formalmente el valor y los derechos de todos los servidores, especialmente de los CLs, adoptando prácticas de empleo equitativas y estructuradas. Eso incluye tablas salariales que reflejen cualificaciones y experiencia, ajustes regulares conforme el costo de vida y caminos definidos para crecimiento profesional.
Al alinearse a las mejores prácticas ya implementadas por organizaciones internacionales como las agencias de las Naciones Unidas, que pueden ser en principio referencia en estándares inclusivos, el Itamaraty afirmaría que remuneración justa y crecimiento profesional no son privilegios exclusivos de una parte de sus funcionarios, sino responsabilidades legales, éticas e institucionales de un servicio diplomático moderno, justo y representativo.
5) Garantizar que los CLs Sean Reconocidos como Pilares de la Presencia de Brasil en el Exterior
Es hora de que el discurso público y los marcos de la política externa brasileña reflejen nuestras contribuciones vitales como funcionarios Contratados Locales (CLs) dentro de las misiones diplomáticas. De acuerdo con los estándares modernos de tratamiento justo para todos que promueven los intereses de una nación, debemos ser reconocidos como colaboradores integrales de la presencia global de Brasil.
Independientemente del cargo o función, nuestro servicio profesional garantiza la credibilidad, la continuidad y la eficacia de la diplomacia brasileña en el exterior. Reconocer esa realidad no apenas refuerza los principios de justicia, como también fortalece la imagen de Brasil como un actor responsable y equitativo en el escenario internacional.
La justicia comienza por el reconocimiento. Llegó el momento de poner fin al tratamiento selectivo y honrar el papel esencial de cada funcionario Contratado Local, profesionales que forman la base y la mayoría de la fuerza de trabajo brasileña en el exterior (conforme, Relatorio de Gestao 2024 del MRE, pagina 232, tabla 6). Son esos profesionales que sustentan el funcionamiento diario de embajadas y consulados, representando el país en la práctica tanto cuanto los diplomáticos y oficiales administrativos lo hacen en principio.
Brasil no puede proyectar dignidad y credibilidad en el escenario mundial mientras ignora los derechos laborales de aquellos que tornan posible su propia presencia internacional.
Los Desafíos que Enfrentamos
Los Funcionarios Contratados Locales (CLs) que actúan en las misiones diplomáticas de Brasil alrededor del mundo continúan siendo subvalorados, mal remunerados y estructuralmente desprotegidos, a pesar de ser vitales para el funcionamiento y la credibilidad de la presencia global del país.
Funcionarios públicos brasileños temporalmente ubicados en el exterior (diplomáticos y otros funcionarios administrativos aprobados en concurso público en Brasil) cuentan con una serie de beneficios destinados a apoyar su actuación, incluyendo vivienda gratuita en áreas residenciales seguras y exclusivas, salarios ajustados al costo de vida local, asistencia médica privada completa, paquetes de reubicación y oportunidades de desarrollo profesional durante el horario de trabajo.
En contraste, los CLs son sistemáticamente excluidos de esos mismos beneficios y protecciones, a pesar de actuar lado a lado con esos colegas en el apoyo a las misiones diplomáticas de Brasil. No recibimos auxilio-vivienda, no hay alineamiento salarial con las condiciones económicas locales, tampoco hay soporte institucional para salud, reubicación o desarrollo profesional. Esa disparidad flagrante evidencia no apenas un tratamiento desigual, sino una profunda división institucional que contradice los principios de justicia y respeto mutuo dentro de la estructura del servicio exterior brasileño.
A pesar de esas desventajas, seguimos cumpliendo nuestras funciones públicas esenciales con profesionalismo y dedicación. Somos el rostro diario de Brasil en el exterior: responsables por sustentar el relacionamiento con las comunidades locales, asegurar la continuidad operacional y garantizar el funcionamiento cotidiano de las misiones diplomáticas, posibilitando que la presencia internacional de Brasil permanezca coherente, coordinada y alineada a los intereses nacionales.
Aun así, mismo con la importancia crítica que nuestras funciones tienen, nuestros salarios permanecen prácticamente estancados por décadas, ocasionalmente ajustados solamente para suavizar los efectos de la inflación, pero nunca revisados de forma seria con base en el costo de vida real o en los principios de justicia económica. Esa falta de reconocimiento financiero nos niega no apenas una remuneración justa, sino la propia capacidad de planear, crecer y construir una vida para más allá de la mera sobrevivencia. No se trata de un modelo sostenible, sino de un patrón de negligencia sistémica.
La desigualdad se agrava aún más con la creciente dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) en contratos de trabajo inestables.
Un número cada vez mayor de funcionarios CLs son contratados por tiempo de duración en abierto, especificando solamente fecha de inicio o alternativamente por renovación anual, contratos estos frecuentemente sujetos a la rescisión sin justa causa o el debido proceso legal. Ese modelo crea un ambiente de inseguridad deliberada, privando a los trabajadores de la capacidad de reivindicar derechos o acceder a mecanismos legales sin temer represalias. Es un sistema que utiliza la incertidumbre como forma de control.
En la práctica, ese desequilibrio es explotado de forma rutinaria. Contratos frágiles son frecuentemente usados para ejercer presión indebida o dispensar funcionarios con base en pretextos vagos y genéricos, como la alegación común pero raramente verificada, de “restricciones presupuestarias”. Mismo CLs con largo tiempo de servicio y desempeño ejemplar ya fueron despedidos sin explicaciones, sin transparencia, sin cualquier garantía de justicia procesal y, en muchos países, sin siquiera el derecho de recurrir para revertir decisiones arbitrarias. La falta de responsabilización no es accidental, es estructural.
Ese sistema asimétrico enraizado de castas refleja una lógica antigua e insidiosa: la lógica de dividir para controlar. Al fragmentar la fuerza de trabajo y reforzar la dependencia, el sistema aísla a los funcionarios CLs, tornándonos más fáciles de gestionar, silenciar o descartar. Esa estrategia silenciosa es mantenida y protegida por aquellos que de ella se benefician diariamente, aquellos cuyos privilegios son sustentados a las costas de los profesionales que, en la práctica, sustentan la imagen y la operación de Brasil en el exterior.
Este sistema no es nuevo. Desde al menos 1961, el servicio exterior brasileño opera dentro de una estructura institucional que, por omisión o por planificación, excluye sistemáticamente a los empleados Contratados Locales de las protecciones y reconocimientos concedidos a otras categorías del mismo Ministerio.
Esta estructura, aunque esencial para la continuidad operativa y la eficacia de las misiones diplomáticas, no ha evolucionado conforme a los principios constitucionales de equidad y los estándares internacionales del trabajo. Aquellos que garantizan el funcionamiento diario y el compromiso local de la presencia global de Brasil siguen estando entre los menos protegidos.
No es jurídicamente justificable ni éticamente aceptable que profesionales tan centrales para la representación internacional del país sigan actuando en condiciones marcadas por la ambigüedad legal, el trato desigual y la vulnerabilidad institucional. Corregir este desequilibrio no es solo una cuestión de conformidad legal, sino también de dignidad, justicia y credibilidad institucional.
En este contexto, la paradoja se vuelve innegable: nosotros, los funcionarios Contratados Locales, somos la columna vertebral de la representación internacional de Brasil y, sin embargo, somos los que poseen menos estabilidad, menos derechos y mayor vulnerabilidad. Esto no es un descuido administrativo; es una negativa deliberada a la justicia, una elección estructural e institucional para mantenernos marginados, descartables y excluidos de los derechos básicos garantizados por la propia Constitución de Brasil.
Esta realidad es incompatible con el compromiso declarado del país con los valores democráticos, la dignidad humana y el Estado de Derecho.
Es hora de cambiar.
Es hora de hacer justicia.
Unidos por el Cambio
Creemos que Brasil debe honrar su propia Constitución y tratar a sus propios funcionarios en el exterior con el mismo respeto, los mismos derechos y las mismas garantías legales ofrecidas a aquellos que sirven en el territorio nacional. La uniformidad en el trato, la coherencia en las políticas y la transparencia en la forma en que los funcionarios Contratados Locales (CLs) son administrados no son opcionales, son obligaciones constitucionales.
No somos invisibles, tampoco descartables. Como profesionales cualificados, estamos todos los días en la línea de frente de la presencia global de Brasil. Merecemos más que silencio. Merecemos reconocimiento, protección y un “lugar en la mesa” en la construcción del futuro de la diplomacia y de las relaciones internacionales brasileñas. Este futuro debe ser construido con nosotros, no sin nosotros.
La AFLEX está promoviendo una alianza global, de Europa a África, de Asia a las Américas, para garantizar que ningún Contratado Local, independientemente del Ministerio del Gobierno Brasileño al que esté vinculado, permanezca invisible, silenciado o sin los medios para avanzar hacia condiciones de trabajo más justas. Es hora de reconocer este capital humano y tratarlo con la debida distinción.
Por medio del intercambio respetuoso de información y del diálogo con colegas que han enfrentado desafíos similares, los profesionales Contratados Locales pueden adquirir nuevas perspectivas y sentirse apoyados en la identificación de caminos constructivos para el futuro. Unidos por un propósito común, afirmamos que toda voz merece ser oída, toda contribución debe ser respetada y ningún miembro de nuestra fuerza de trabajo global puede ser dejado atrás.
Estamos orgullosos de lo que ya hemos conquistado, pero el orgullo, por sí solo, no basta. Ahora es el momento de acción, justicia y respeto. Es hora de romper con el statu quo y construir un sistema que trate a todos los funcionarios Contratados Locales (CLs) con la coherencia, transparencia y dignidad que siempre nos han sido debidas.
Únase a nuestro esfuerzo colectivo. Luche por la justicia. Defienda la dignidad.
Juntos, representamos un movimiento fuerte y creciente, comprometido con la equidad, el reconocimiento y la justicia para todos. Su voz fortalece nuestra causa y nos acerca a un cambio duradero.